La responsabilidad individual, colectiva o empresarial, es la obligación moral de responder de nuestros actos o de alguna determinada acción ante otras personas o ante la sociedad. Es un cargo y, a la vez, una obligación moral que, en definitiva, nos ayuda y compromete a realizar y asentar más nuestros pensamientos y actos.
Mal está que cualquier persona, grupo social o empresa pregonen a los cuatro puntos cardinales, las acciones humanitarias que se hayan emprendido y realizado, puesto que en la humildad, en el silencio y en la propia responsabilidad, se encuentran los más preciados reconocimientos a toda acción humanitaria iniciada y efectuada.
Pero existe una concreta acción que sí deseamos promocionar dado las especiales características y necesidades de sus protagonistas: los niños/as. Desde hace algo más de un año, Grupo Pinar inició una colaboración con Aldeas Infantiles, y la inició, gracias al perfecto conocimiento de toda la labor desarrollada por esta organización tanto en España como en otros muchos países del mundo, siempre en pro y beneficio de unos niños/as abandonados, o con falta de recursos en los hogares paternos.
Ha sido y sigue siendo el de Aldeas Infantiles, un trabajo eficaz, abnegado y poco conocido, pero que proporciona el mejor de los premios que cualquier persona adulta pueda recibir en este mundo: la sonrisa y la gratitud de un niño.